Redacción.– Los pulpos no solo destacan por su apariencia peculiar, sino porque poseen habilidades que parecen sacadas de la ciencia ficción. Por esta razón, científicos y divulgadores los han descrito como los seres más “alienígenas” del océano. Su biología es tan distinta que, incluso hoy, sigue desafiando lo que sabemos sobre inteligencia animal.
Un cuerpo que piensa por partes
A diferencia de otros animales, los pulpos cuentan con un sistema nervioso descentralizado. Más de la mitad de sus neuronas se encuentran en sus brazos, lo que les permite moverse, explorar y reaccionar de manera casi independiente, como si cada tentáculo tuviera su propio cerebro.
Maestros del disfraz instantáneo
Su piel puede cambiar de color, patrón y textura en segundos. No solo se camuflan para esconderse, sino que imitan rocas, corales y hasta otros animales, convirtiéndose en verdaderos ilusionistas del mundo marino.
Ven lo que los humanos no pueden
Aunque no distinguen los colores como las personas, los pulpos pueden detectar luz polarizada, una habilidad que les permite identificar presas y amenazas incluso en aguas oscuras o turbias.
Un ADN que se reescribe
Los pulpos tienen la capacidad de editar su propio ARN, algo extremadamente raro en el reino animal. Esta característica les permite adaptarse rápidamente a cambios en el entorno, como si actualizaran su biología sin necesidad de evolucionar durante generaciones.
Inteligencia brillante… pero breve
Son capaces de resolver problemas, abrir frascos, aprender observando y mostrar curiosidad. Sin embargo, su vida es corta: la mayoría vive entre uno y tres años y, tras reproducirse, su organismo activa un proceso natural que conduce a su muerte.
¿Por qué parecen de otro planeta?
Porque combinan inteligencia avanzada, un cuerpo sin huesos, habilidades cognitivas únicas y una biología que no se parece a la de ningún otro animal conocido.